Negociación continua

En muchas conversaciones con parejas que empiezan a flirtear con abrir su relación, iniciarse en el mundo swinger o a abrazar la filosofía poliamorosa, intuyo cómo sobrevuela la sombría idea de que en este tipo de relaciones una de las personas siempre tiene que acabar claudicando y teniendo que sacrificar su voluntad, deseo o necesidad.

Este tipo de cambios en una relación vienen motivados por necesidades o inquietudes de una o ambas partes y no por una voluntad de dañar a tu pareja.

Parece obvio, ¿verdad? Pues es un sensación de víctima que provoca a quien recibe la propuesta de probar esos cambios. Es por eso que ambos miembros de la relación deberán velar para que esa evolución sea a mejor y se haga de una forma sana y minimizando los conflictos que puedan dañar la relación.

Honestidad y empatía son las bases indispensables para construir una relación sana y, en este caso, también para remodelarla. Bueno, pues, aquí presento mi propuesta del proceso para la incorporación cambios en la relación: la negociación continua.

El primer paso es plantear un cambio, sea por una necesidad, una inquietud, un deseo… ese planteamiento será recibido por la otra parte y eso iniciará el subproceso «core», que es lo que es puramente negociar.

A partir de este punto, ya no hay «bandos», no se trata de una competición, ambas partes pasan a ser interesadas en que todo este proceso salga bien y se presentarán como iguales. Así que los dos miembros de la pareja pondrán en común sus inquietudes, deseos y necesidades así como sus miedos, dudas y limitaciones (limitaciones entendidas como aquello que no se es capaz de hacer, aceptar, asumir, superar…). Esta última parte, la de las limitaciones es una de las más delicadas puesto que es fácil caer en el abuso de ellas por miedo o egoísmo. De ahí la importancia de la honestidad.

Durante esta negociación hay un ciclo en que ambas personas deberán conceder aquello que puedan asumir y renunciar a aquello que puedan aceptar en una especie de regateo hasta llegar al acuerdo en que ambas se sientan cómodas. Este acuerdo contendrá derechos y limitaciones (que no obligaciones). Este último matiz es uno de las que considero importantes porque en las relaciones no creo que nadie deba estar nunca obligada a nada… bueno, sí, la única e imprescindible obligación es respetar a la persona que tienes delante y, por lo tanto, su libertad individual.

Ahora que ya se tiene el acuerdo, es cuando planearemos la puesta en práctica. Tiene que ser interesante y motivador, así se afronta con ganas y se ayudará a ahuyentar miedos y disipar nervios cuando toque experimentar. La comunicación importante en todos los procesos y en general en una relación, pero en este momento es vital pues ya no estamos hablando de teoría sino de práctica y un conflicto mal gestionado puede ser muy dañino y traumático; además que, en muchos casos, implicará a otros seres humanos que también deberán ser respetados.

Vale, después de la experiencia, volvemos a «casa» y, habitualmente durante el trayecto, inconscientemente empezamos la introspección donde analizamos lo que ha pasado, cómo nos hemos sentido y si coincide lo que habíamos imaginado con la realidad. Una vez nos hemos «mirado» a nosotras mismas, ahora hay que girarse y mirar a la persona con la que estamos compartiéndolo y empatizar para intentar entenderla poniéndonos en su piel. No es un trabajo meramente silencioso, la comunicación, tal como he dicho antes, es esencial y aquí no va a ser menos. Si no, ¿cómo sabríamos qué ha sentido nuestra pareja? Porque ahora nos toca reflexionar cómo se inició todo el proceso con un planteamiento y la evolución del mismo hasta llegar a este punto en el que, al hacer esta retrospectiva, extraeremos las experiencias que nos harán aprender y, por ende, evolucionar, crecer, avanzar… pero esto no termina aquí, porque durante todo el proceso, seguro que aparecen nuevas inquietudes, miedos, dudas y deseos, así como cambios en lo planteado inicialmente que habrá que re-plantear iniciando una nueva iteración de todo el proceso de negociación continua.

Personalmente, creo que este ciclo es infinito porque siempre se puede seguir evolucionando, aunque no descarto la posibilidad que se llegue al punto en que ambos miembros de la pareja se sientan cómodos y todas sus inquietudes y necesidades estén satisfechas.

Si eso os pasa alguna vez… mi más sincera enhorabuena.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.