Me gusta tu intensidad

Quien ha ido alguna vez a clases de bailes latinos, sabe que se acostumbra a hacer rotar las parejas para que todos bailen con todos. Esto tiene dos caras, por un lado puedes morirte de vergüenza si te sientes patoso porque eso se evidencia con cada una de las chicas de la clase o, por otro lado, lo disfrutas porque así tienes tu “momento” con todas ellas y, evidentemente, disfrutarlo… llámame tonto, pero a mí me mola 😉

Queda feo que yo lo diga pero no se me da nada mal bailar y eso me permite aprovechar para tontear, bromear, reír y jugar… y me gusta hacerlo pero a veces hay situaciones que escapan a mi control, que me desbordan. Como esos ojos que me encontré en un taller de kizomba.

Miquel: ¿Cómo te llamas? Yo Miquel. Encantado.

S: S, encantada.

Se me olvidó bailar, los pasos, el ritmo… tanto tardé en centrarme que gritaron “cambio” antes de que me diera tiempo a atinar un solo paso donde tocaba.

Desaparecieron el resto de personas de aquella sala. Puse el automático bailando, haciendo los pasos mecánicamente, sin pensar y sonriendo a quien iba teniendo en frente manteniendo toda mi atención en perseguir con la mirada a la permanente sonrisa de S. ¡Ah, claro! Es que no había mencionado aún su sonrisa. Es que si sus ojos te anulan, su sonrisa te deshace. En esa hora y media me fundí decenas de veces.

Me está costando soberanamente encontrar la manera de describirlo, pero voy a intentarlo.

Algo bueno que tiene la kizomba es que las cabezas se mantienen juntas, sien con sien, de manera que pierdes el contacto visual. Sí, es bueno cuando esa mirada te abruma por completo. Puedes intentar, entonces, centrarte en los pasos y el baile. Pero en lo que no contaba era que tanta proximidad hace que empieces a prestar atención a otras sensaciones que te llegan de ella. Las cosquillas de su pelo en tus mejillas, el olor de éste mezclándose con el de su perfume, su mano ahora fría ahora caliente al cogerse a la mía, la textura de la ropa al tacto con su espalda, oír su risa… Cerraba los ojos, inspiraba profundamente y me llenaba de ella.

Terminó la clase y cada uno se fue por su lado, ella con su chico y yo con la pequeña P, sobre quien escribiré algún día, más adelante.

No vi a S durante un tiempo hasta que me la encontré por casualidad y no dudé en pedirle el teléfono porque necesitaba volver a bailar con ella, volver a sentirla cerca. Fuimos a bailar algunas veces y me maravillaba, me hacía sentir tan pequeño al verla bailar, hacía de chico mejor que yo y sin haber tomado nunca clases de chico. Me quedaba siempre enganchado cuando coincidía que me miraba y me sonreía a la vez. Buscaba excusas para llevarla en moto y así tenerla cerca, sentir su pecho en contacto con mi espalda. Robándole roces, miradas, sonrisas… disfrutando castamente de lo único que podía tener de ella, su amistad. Pero en algunos momentos la tenía, eran mis momentos.

S me dijo una vez, no hace mucho, lo que me pareció uno de los más bellos piropos que jamás me han dicho durante una conversación por whatsapp después de habérmela encontrado por la calle:

Miquel: He de confesarte que estoy un poco tierno hoy, un poco más de lo habitual por un tema que ahora no viene al caso. Perdona si te hecho sentir incomoda. Soltándote todo lo que me pasaba por mi cabeza sin filtro.

S: Miquel!! Ya te conozco.. no pasa nada. No me incomodas.

Miquel: Es verte mirándome y caer rendido a ti, desde el primer día. Supongo que tendría que entender que es tu forma de mirar, que no tengo que interpretar nada más. Y cuando m’ has abrazado… Me he deshecho. Qué le voy a hacer, tienes ese poder sobre mí

S: Pero esto te pasa con todas.

Miquel: Puede, pero lo que te tiene que importar es lo que me pasa contigo, no lo que me pase con las demás, porque te soy sincero, todo lo que te digo es tal como te lo digo y esto es lo que te tiene que importar de alguien, la autenticidad con la que me presento hacia ti.

S: Pero si resulta que con la gran mayoría de chicas lo sientes. ¿Qué es lo que me tiene que hacer sentir especial?

Miquel: Los detalles. La gente confunde ser la prioridad con ser la exclusividad. Pero la diferencia la marcan los detalles. Es curioso cómo no entendemos que se puedan tener sentimientos por dos o más personas, amor, deseo, pasión… Pero todo el mundo es consciente que queremos con gran intensidad a nuestros padres, abuelos, hijos, hermanos, amigos…
Et deseo a ti, esto no quiere decir que no pueda desear también a mi pareja.
Eres especial, pero no porqué lo diga o lo considere alguien. Simplemente porque lo eres. Y sí, tienes cosas y veo en ti cosas que son únicas para mí. Pero esto no lo es todo tampoco. Pero esto no cambia lo que me despiertas y que quiera gozar de ti y de tu compañía aunque sea sólo por un rato.
No sabes lo contento que estoy de haberte visto hoy y lo que me ha gustado mirarte, olerte, abrazarte, sentirte y, en definitiva, gozarte. Y sólo han sido unos minutos. Pero durante estos minutos has conseguido hacerme olvidarme de todo. El mundo se ha parado. He dejado de tener prisa, preocupaciones, problemas… Ha valido la pena. Si piensas que no eres especial es que no estás entendiendo nada.

S: ¿Sabes qué me gusta mucho de ti? Tu intensidad. Que eres hipermega pasional. Y eso y que digas lo que pienses, me encanta porque pocas personas lo hacen.

Miquel: Gracias. Significa mucho para mí que me digas cosas como esta.
Preciosa, tengo que dejarte, que he de pillar la moto. Espero que me regales unas horas un día de estos para charlar tranquilamente.
Te mando el beso que no me atreví a darte antes. Recíbelo donde quieras, yo no se lo contaré a nadie.

Esa intensidad que tanto le gusta es la intensidad con la que la admiro siempre que la tengo en frente y me sigo deshaciendo cada vez que coincide que me mira y me sonríe.

3 comentarios en “Me gusta tu intensidad

  1. Uff…me encanta! Porque sólo te he visto una vez, pero es que eres tú 100%. Esa magia que tienes cuando te expresas, porque lo haces desde el corazón, aceptándote y queriéndote y diciendo exactamente lo que sientes. Cómo lo describes, cada detalle, cómo te sientes.

    Y lo que es muy importante para mí en esta época de mi vida… estar en el momento presente, cuando estás ahí, concentrado en ella y en tus sensaciones y cómo todo lo demás desaparece.

    Me encanta la conversación que tenéis, frases maravillosas que considero grandes reflexiones:

    “Lo que te tiene que importar es lo que me pasa contigo y la autenticidad con la que me presento hacia ti”.
    “La gente confunde ser la prioridad con ser la exclusividad. Pero la diferencia la marcan los detalles”
    “Eres especial porque lo eres. Y sí, tienes cosas y veo en ti cosas que son únicas para mí. Esto no cambia lo que me despiertas y que quiera gozar de ti y de tu compañía, aunque sea sólo por un rato”.
    Gracias Miquel! 🙂

  2. Sabes que marca la diferencia? Tú, que realmente eres esa persona especial que a todas nos gusta tener cerca, porque, como tú bien dices, esa intensidad la tienes con todo lo que vives y se nota que te apasiona ser así.
    Espectacular!!

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