Tu capacidad infinita de amar

No te conozco de nada y sigo sin saber de ti más que tu capacidad infinita de amar, porque lo veo. Veo cómo eres capaz de superar tu pánico a volar por atender a tu hijo de apenas dos años que ahora duerme bajo tu atenta mirada. Yo no puedo dejar de observarte y vivir, desde donde estoy, este cariño como si fuera mi piel la que acaricias con tal suavidad. Continuar leyendo “Tu capacidad infinita de amar”

Vivirlo contigo

Acabábamos de follar, esa prácticamente desconocida y yo yacíamos desnudos en la gigantesca cama de mi habitación de hotel completamente exhaustos, recuperábamos el aliento mientras notábamos enfriarse nuestros cuerpos por el efecto del aire acondicionado que nos protegía de los treinta-y-cinco grados que azotaban el cristal de la ventana sin cortinas. Ventana por la que cualquier mirada indiscreta habría podido disfrutar del espectáculo que hubiera acontecido pocos minutos atrás. Continuar leyendo “Vivirlo contigo”